DICCIONARIO DE SIMBOLOS Y TEMAS MISTERIOSOS
Federico González Frías

DICCIONARIO

Espíritu-Alma-Cuerpo

La doctrina tradicional considera una tríada de estados en el ser humano (espíritu, alma, cuerpo) a diferencia de los hombres actuales que después de Descartes han resumido dicha concepción en el binomio alma-cuerpo, dejando de lado el espíritu que es lo verdaderamente inmortal y atribuyendo al alma (ánima) lo que es éste.

Espíritu, alma, cuerpo. Elías Ashmole, 1652.
 
Elías Ashmole, Theatrum chemicum Britannicum, 1652

Tradicionalmente el alma es el plano intermediario entre los dos polos de la creación, el superior y el inferior, el cielo y la tierra. En el Árbol cabalístico el espíritu correspondería al plano de Atsiluth y el cuerpo al de Asiyah siendo este junto al de Beriyah y Yetsirah los equivalentes al mundo intermediario, respectivamente el psiquismo superior y el inferior mucho más ligado a lo terrenal como el superior lo está al cielo.

En el hombre todo se da y se refleja en el alma es decir, en su psiqué e intuición más elevada y en sus instintos bajos, ligados al psiquismo inferior, o sea a Yetsirah. Al mismo tiempo la parte más sólida y cristalizada se expresa por Asiyah, el mundo de la acción y la corporeidad, el continente de todas las emanaciones. Atsiluth es inmanifestado aunque incluya a la Unidad, que la Cábala considera como la primera determinación.

Beriyah es tomado como la manifestación informal mientras que Yetsirah es la manifestación sutil y Asiyah la más grosera.

Pero todo ello está en el alma, que es el camino del espíritu hacia sí mismo y el de la concreción signada por los cuatro elementos de la materia por lo más bajo.

El alma es el paso obligado hacia el espíritu como éste lo es hacia el No-Ser o verdaderamente infinito, por eso en el I Ching se habla de atravesar las aguas sean éstas las más bajas, las líquidas, como las más altas, es decir, las aéreas.

El espíritu es lo único permanente, todo lo demás fluye y se recrea (recicla) de modo perpetuo. Por eso, al contrario de lo que piensa la religión cristiana, el alma no es inmortal y todo ello se debe a una confusión entre los términos latinos ánima y spiritus. Las religiones cristiana y judía consideran al Ser universal como la instancia más alta en oposición a las metafísicas orientales dedicadas al supra Ser y lo supra cósmico. Al Ain Sof (No finito, en términos cabalísticos); al Brahma Supremo de la Tradición Hindú. Al Dios desconocido de todos los panteones.

En el caso de Platón que también dice que el alma es inmortal la cuestión es diferente pues él igualmente lo distingue en Fedón (107 d, 108 d y ss.).


  
El dios Thot en el pesaje del alma

Allí se habla del destino de las almas y se consideran tres clases de ellas, en el juicio post-mortem (siguiendo a los egipcios): a) las que van directamente al Tártaro, b) las que pueden salir de esa cárcel y establecerse sobre la tierra c) y de éstos últimos los que se hayan purificado mediante el aprendizaje (ejercicio de la filosofía) que viven para todo el porvenir. Es decir que establece los tres mundos (cuerpo-alma y espíritu) y así el alma deviene espíritu (infinito) en virtud del Conocimiento con el que se identifica. El alma inmortal es en él un modo de llamar a lo que otros nombran espíritu, y también en el Fedón (246 b-c):

Y ahora, precisamente, hay que intentar decir de dónde le viene al viviente la denominación de mortal e inmortal. Todo lo que es alma tiene a su cargo lo inanimado y recorre el cielo entero, tomando unas veces una forma y otras otra. Si es perfecta y alada, surca las alturas, y gobierna todo el Cosmos. Pero la que ha perdido sus alas va a la deriva, hasta que se agarra a algo sólido, donde se asienta y se hace con cuerpo terrestre que parece moverse a sí mismo en virtud de la fuerza de aquélla. Este compuesto, cristalización de alma y cuerpo, se llama ser vivo, y recibe el sobrenombre de mortal. El nombre de inmortal no puede razonarse con palabra alguna; pero no habiéndolo visto ni intuido satisfactoriamente, nos figuramos a la divinidad, como un viviente inmortal, que tiene alma, que tiene cuerpo, unidos ambos, de forma natural, por toda la eternidad. Pero, en fin, que sea como plazca a la divinidad, y que sean estas nuestras palabras.

Y agregaremos, que cuando se refieren algunas Tradiciones al Alma universal es que, por cierto, se refieren al Espíritu.

Espíritu, alma y cuerpo. Lambsprinck, 1625
 
De lapide philosophico

Lambsprinck, 1625