DICCIONARIO DE SIMBOLOS Y TEMAS MISTERIOSOS
Federico González Frías

DICCIONARIO

Renacimiento

La perenne posibilidad de despertar a la realidad del Misterio.

2. «El Renacimiento, como su nombre lo indica, es un período histórico donde surgen nuevas posibilidades latentes en la propia historia de Occidente, frente a valores ya caducos de la organización medieval que, como todos los períodos históricos y en virtud de la dialéctica que los opone, se transforman permanentemente en nuevas realidades, abonando así el discurso de la historia. En ese sentido es que su nombre, relacionado con un nuevo nacimiento de posibilidades dormidas de la antigua ciencia sapiencial que corre desde los egipcios, griegos y romanos –con el aporte de numerosos pueblos que la han engrosado–, y que desemboca afortunadamente, valiéndose de una serie de hechos claves, en el período histórico al que estamos haciendo mención, posee validez propia.

«Es así como una corriente –influida por Bizancio y el pensamiento griego– que habían tenido un resurgir anterior por medio de los neo-platónicos, neopitagóricos y gnósticos –cristianos o no– en ambas orillas de la cuenca del Mediterráneo, focalizándose particularmente en la Alejandría de los primeros siglos de nuestra era, y desembocando en la síntesis magistral de Proclo (siglo V después de Cristo) comienza a manifestarse en la Italia del siglo XV, centro otrora del antiguo poder romano y su cultura, sede también de la Iglesia Católica, aunque no se oponen estos nuevos valores sapienciales a los del cristianismo, sino que bien por el contrario, encuentran su conjunción, de la que participan sabios de un acendrado conocimiento metafísico encarnado por religiosos y laicos de la talla de Nicolás de Cusa, el cardenal Bessarion, el también cardenal Egidio de Viterbo, y sobre todo Marsilio Ficino, el representante más destacado de esa corriente que complementa el cristianismo con la filosofía de Platón y Hermes Trismegisto.

«Sin olvidar las artes y la ciencia experimental, llamada magia natural –que tiene en esa época sus orígenes– conformando una sola doctrina donde se conjuga la belleza con la sabiduría, comprendiendo todos los aspectos de la naturaleza y la vida del hombre en la armonía única que manifiesta la Ciencia Sagrada, que considera al ser humano como un modelo del Cosmos.» (Federico González, Las Utopías Renacentistas).

3. Igualmente período histórico donde se nace de nuevo, se vuelve a ser. Este es el sentido de la iniciación, como fue para Occidente el Renacimiento, una nueva posibilidad que no sólo se da en lo histórico sino también en el ámbito de lo geográfico; esto es evidente en el descubrimiento de América, un espacio desconocido, que habría de terminar una era, que no es sólo la salida de lo medieval-cristiano y la vuelta de la sabiduría griega y romana, sino incluso la creación de un nuevo Eón y una cultura basada en la ciencia, el invento y la técnica, que es precisamente en la que hemos nacido, básicamente la nuestra, para bien o para mal.

Colón llega a América. Americae Retectio, Antwerp, c. 1585.
Colón llega a América
A. Collaert y J. Stradanus, en Americae Retectio, Antwerp, c. 1585